martes, enero 10, 2012

"máquina de energía barata y sin combustible alguno"

Psicopatología del delirio crónico. "locura" o paranoia según Kraepelin.

Sesiones clínicas de psicopatología y fenomenología. Para residentes psiquiatría y psicología.

Tema V. Idea delirante, delirio y paranoia. 
(...) 
-Otras formas clínicas de paranoica: La megalomanía
En las distintas formas clínicas de la megalomanía pa ranoica están representadas las orientaciones principales de la ambición humana.
Un primer grupo lo forman los inventores delirantes.
-Los enfermos no se sienten satisfe chos con su dedicación habitual y se ocupan, además, en proyectos ampulosos y ambiciosos que se constituyen po co a poco en el contenido de sus vidas.
-Se imaginan así mismos convertidos en una celebridad mundial por un in vento espectacular, y se imaginan también inmensamente ricos. Sin conocimientos previos y con medios insuficien tes se ponen a desarrollar las ideas que van surgiendo.
-Realizan dibujos, construyen modelos, buscan patrocina dores y solicitan patentes. A veces se trata de proyectos para máquinas determinadas o utensilios: enlaces ferro­viarios, una suela de botas articulada, un regulador de presión eléctrico para la cerveza, un compresor de máquinas de hielo, una trampilla para calefacciones de aire, un arado para automóviles, un ataúd metálico.
-A veces esos inventos se basan en ideas absolutamente utilizables, pero a los enfermos les falta la capacidad para darles forma ya que desconocen las bases técnicas o empresariales ne cesarias. Con su desconocimiento típico del profano se ocupan de cuestiones que han sido resueltas satisfacto riamente por otros hace mucho tiempo.
-Padecen de un desconocimiento ingenuo, que los lleva normalmente a ocuparse de las cuestiones más difí ciles e insolubles, entre las cuales destacan: la aviación, el aprovechamiento solar y/la obtención de electricidad a partir de elementos naturales y sobre todo el perpetuum mobile, una "máquina de energía barata y sin combustible alguno".
-Con un afán incansable, a pesar de disuasiones y ridiculizaciones, se confeccionan constantemente nuevos planos, cada vez más quijotescos, con los que el enfermo cree acercarse más a la meta. Durante años se ocupa de la construcción de un modelo inadecuado, unas veces aña de un piñón y otras remplaza un peso o un puntal, de tal manera que se van creando los armatostes más extraños de madera, alambre, trozos de plomo, tubos de gas y vie jas piezas de latón, en cuya elaboración el enfermo sacri­fica cada hora libre y cada moneda ahorrada.
-La singularidad común de todos esos inventores es su fe inamovible en su buena estrella, en su gran y único ta lento y en su futuro exitoso.
Un enfermo explicaba que consigue elaborar sus inventos, confiando en que se prodiguen otros nuevos, por una predisposición innata.

Un enfermo muy poco dotado, se comparó con un gran inventor con el mismo apellido de su madre; visitaba con solemnidad su tumba y desarrolló la fuerte convicción de que le ha sido transmitida una herencia. Se sobrevalora de una manera desmedida la importancia y el valor económico de los pro pios inventos; en opinión de los enfermos, se trata siem pre como mínimo de millones.
-Guardan se cretos sobre sus investigaciones, temen que se les pueda robar su idea, su tesoro mental. Consideran concluida su empresa una vez que su idea ha sido expuesta o, como mucho, una vez entregados unos dibujos chapuceros; na da que se pueda parecer a planos elaborados detallada mente.
-Están siempre altamente satisfechos con sus mo delos y cierran los ojos descaradamente ante cualquier di ficultad y fallo; dicen confiadamente, a pesar de los fraca sos manifiestos, que falta solamente una mejora insignifi cante y que en poco tiempo alcanzarán su objetivo.
-Esa sobrevaloración se muestra también en otros ámbitos.
Los enfermos proyectan grandes bodas, molestan con sus proposiciones a damas desconocidas que no quieren saber nada de ellos, y se extrañan de no ser recibidos con los brazos abiertos.
Un enfermo decía: "A lo mejor un Rockefeller me hubiese contestado: ¡Bien, amigo mío, mis respetos¡. Aquí tienes a mi hija; soy tu colaborador".
-De mandan cantidades de dinero sin justificar, solicitan subvenciones al estado para sus pretensiones, esperan obte ner puestos destacados ya que se sienten capacitados pa ra las exigencias más elevadas.
-Las falsificaciones de re cuerdos pueden verse afectados por esa megalomanía; un enfermo contó que el ministro le aseguró que tenía presu puesto para la explotación de sus inventos. 
-A menudo, los enfermos adoptan en su comportamiento una cierta dignidad recatada; otro enfermo se dejó crecer una melena de artista.
Naturalmente, los resultados reales no se corresponden a tan grandes esperanzas.
-Los esfuerzos fracasan, sobre todo, en lo que se refiere al aprovechamiento de los su­puestos inventos beneficiosos, y fracasan también a la hora de venderlos y de obtener patentes.
-Quizás algún en fermo consiga colocar una pequeñez, pero no llegan los millones esperados. La culpa de ello la tiene, según su opinión, no solamente su falta de medios que le impide una realización de sus proyectos, sino la incomprensión de la gente que no sabe apreciar su importancia.
Pero, a menudo, son las maquinaciones hostiles las que le privan del fruto merecido de su trabajo.
-Se burlan de él, se le envían listas de precios de vinos para reírse de su pobreza, se trabaja en su contra, se impide su éxito, se le roban sus inventos y los explotan.
-Un enfer mo estaba seguro de que le habían sido robados y utiliza dos de inmediato unos dibujos infantiles para la cons trucción de un arado para automóvil, idea ésta que le ha venido de repente, al ver poco tiempo después en el pe riódico un anuncio de uno de ellos; desde entonces se autodenominó "el inventor robado".
Argumentaba que por ser pobre a causa de su destino, aparece ahora ante el mundo como sujeto de chanza, víctima de robo, e in cluso como un ser ridículo y despreciado. Sospechaba que una chica joven era cómplice de ese robo, pues ella había rechazado sus peticiones de matrimonio.
-Otro enfermo di rigió cartas amenazadoras a un funcionario al que hacía responsable de la denegación de una fuerte suma solicita da al Estado.
Por regla general, los enfermos llevan una vida gris y apesadumbrada, pero iluminada por una esperanza inven cible en un éxito final.
Siguen trabajando en sus proyec tos sin dejarse desanimar por los fracasos.
-No causan di ficultades, pues se ganan la vida al margen de estas acti vidades, a no ser que la lucha contra sus oponentes o el intento de conseguir mayores medios les lleven, ocasional mente, a iniciativas insólitas.

"Cascada" Escher. Un ejemplo delirante de un perpetuum mobile representado mediante juegos de perspectivas.