"El 67% de la población prohibiría por completo fumar en restaurantes", en la Tribuna de Cuenca.En nuestro país de las 50.000 personas que mueren por enfermedades derivadas del consumo de tabaco, una de cada cinco son de fumadores pasivos, se produce una considerable tolerancia a alguno de los efectos inmediatos del tabaco, los efectos de inhalar el humo ambiental de los no fumadores y de los fumadores pueden ser bastante diferentes, solo hay que ver como responde un no fumador a una bocanada directa de humo, una combinación de náuseas, vómitos, toses, transpiración, contracciones abdominales, mareos, enrojecimiento y diarrea. Por el contrario los fumadores dicen sentirse más relajados, más alerta y menos hambrientos despues de un cigarrillo.
El que esto escribe llegó a fumar dos paquetes de cigarrillos al día, una noche sin cigarrillos en casa me obligaba a salir desesperadamente a buscar por cualquier bar de la ciudad sin importarme la hora. Dejé de fumar pero recaí pasados dos años, probablemente el incentivo positivo que me producía ver fumadores en espacios públicos donde la gente disfruta de su merecido ocio. Yo era partidario de que si la gente no quería fumar que no entrara en los bares, nadie les obligaba, hoy como exfumador definitivo, soy partidario de premiar a los no fumadores, el que quiera fumar que salga del bar, definitivamente les haríamos un gran favor de incentivo positivo para dejar de fumar. ¿Nos decidimos Señor Lamata?










