jueves, febrero 23, 2012

Las prioridades inversoras en España nos lleva al desastre.

Los franceses ganaron el Nobel de Química en 2005, pero Nadal les arrebató el Rolland Garros de aquel año. Los franceses ganaron el Nobel de Física en 2007, pero Contador se llevó el Tour. Los franceses ganaron el Nobel de Medicina en 2008, pero la Eurocopa fue nuestra. Volvieron a ganar el Nobel de Medicina en 2011, pero el Barça conquistó la Champions.... ¡Yo soy español, español, español y no tenemos un Nobel científico desde 1959, 1959, 1959! Añadiría que somos los "más" en infraestructuras ¿Útiles? Cre que eso nunca ha sido importante.
Esto no significa que España lo haga mal, todo lo contrario, lo hace muy bien, excelente, a ver quien nos supera. Lo criticable son las prioridades y que se mantengan en el tiempo. Antes una autovía que invertir en investigación. Antes un campeón olímpico que una población sana que mayoritariamente haga deporte como en Suecia por poner un ejemplo, antes presentar candidaturas para llamar la atención lo que demuestra nuestra bajísima autoestima que invertir en gasto social que nos saque del segundo lugar de Europa con mayor pobreza infantil  y así sucesivamente, lo dejo a la imaginación del lector.

http://principiamarsupia.wordpress.com/2012/02/22/segunda-carta-de-un-investigador-a-francisco-camps/

lunes, febrero 13, 2012

Desmantelar una Central Nuclear "en U.S.A", un marrón para nietos y más allá.

Este es un comentario de Alb en www.crisinergética.org, espeluznante.

Desmantelar una central nuclear es algo muy complejo y costoso. Por eso las centrales nucleares estan obligadas a reservar parte de sus ingresos a unos fondos destinados al desmantelamiento de las mismas al final de sus vidas utiles.

Durante el boom inmobiliario varias centrales nucleares estadounidenses decidieron que el sector inmobiliaria era un buen lugar donde invertir sus fondes de desmantelamiento. Ya se sabe: la vivienda nunca baja.

Al explotar la burbuja inmobiliaria muchos centrales nucleares han visto como sus fondos de desmantelamientos se esfumaban... por lo que hay decenas de nucleares que no cuentan con suficiente dinero para sus desmantelamiento.

Comentando el tema, un pronuclear salto diciendo que no es cierto y que segun el NRC no habia ningun problema.
Para apoyar sus palabras me remito a este informe en el que se concluye.

"Based on the information provided by the licensees in the 2010 decommissioning funding status reports, with one exception, licensees either did not have shortfalls as of December 31, 2010, or resolved the shortfalls as of the date of this summary".


Traducido: No hay problema... solo una centralita de nada tiene alguna pega y estamos trabajando en ello.


Viendo las conclusiones del informe respire mas tranquilo... las noticias que me habian llegado de falta de fondos, debian ser exageraciones y manipulaciones de los malvados ecologistas.
Pero luego lei el informe con detenimiento.... y la situacion que describe es muchismo peor de lo que me habia imaginado y de lo que habia leido.
Y lo que es mas inquietante... la NRC se ha esforzado en maquillar los datos para que ocultar el problema.

En el informe se puede encontrar una tabla donde se detalla la situación de cada una de las 104 centrales nucleares.
Se muestran la estimacion de coste, los fondos previstos y la diferencia. En los casos en los que la diferencia es negativa, se indica como se piensar solventar el problema.

Hay 5 caso resaltados en rojo, en los que los fondos son menores que los costes. En 2 de ellos los dueños de la central garantizan que pondran los fondos adicionales necesarios para su desmantelamiento, en otros dos se amplia la licencia de explotacion para poder aumentar los fondos, y solo queda uno por resolver.

Bien... ya hemos pasado de 1 caso a 5 casos.

Pero si seguimos profundizando un poco mas... vemos que hay otros 19 casos en los que los fondos son menores que los costes estimados. Pero en lugar de escribir la diferencia en rojo y explicar como piensan resolverlos, aparece el acronimo "SAFSTOG", que significa "Safe Storage". Esto significa que una vez acabado,su vida util. Como la empresa no tiene fondos para desmantelar la central, tiene una licencia de 60 años en los que la central queda parada y a la espera de que la empresa consiga esos fondos.
Es decir, que cuando acabe su vida util, ponen un candado gordo en la puerta... y que dentro de 60 años otro se coma ese marrón.

Utilizando un bonito acronimo...NRC dan a entender que el problema ya esta solucionado.

Segun vamos profundizando en la tabla pasamos de 1 central nuclear con problemas, a 5 y luego a 24...

Pero hay no queda la cosa.... Profundizando un poco mas vemos que hay dos tipos de estimaciones de costes:
"NRC Minimum Formula" y "Site Specific Cost Estimate"
La primera es una estimacion generica y la otra es una estimacion realizada para el caso concreto.

¿Como se puede estimar el coste de desmantelamiento de una central nuclear generica? A mi se me antoja algo jodidamente complicado, que requiere el trabajo de un cualificado equipo interdisciplinar durantes varios años...

Pero la realidad es mucho mas sencillo que esto:

"Table of minimum amounts (January 1986 dollars) required to demonstrate reasonable assurance of funds for decommissioning by reactor type and power level, P (in MWt); adjustment factor.1
Millions
(1)(i) For a PWR: greater than or equal to 3400 MWt $105
between 1200 Mwt and 3400 Mwt (For a PWR of less than 1200 Mwt, use P=1200 Mwt) $(75+0.0088P)
(ii) For a BWR: greater than or equal to 3400 MWt $135
between 1200 Mwt and 3400 Mwt (For a BWR of less than 1200 Mwt, use P=1200 MWt) $(104+0.009P)"


Es decir, para una central nuclear nuclear PWR del mas de 3400MWt es de 105$ del 1986. Simplemente hay que actualizar esta cifra a dolares actuales.
Por cierto... en 1986 todavia no se habia desmantelado ninguna central nuclear. Por lo que este valor es una mera especulación que no esta basada en ninguna esperiencia.

Esto es como se realiza la estimacion generica segun la "NRC Minimum Formula", pero en la columna "Site Specific Cost Estimate" se hace una estimacion de lo que cuesta desmantelar especificamente esa central.

Ahora bien, no todas las centrales nucleares han realizado sus "Site Specific Cost Estimate" . Solo lo han presentado 31 de las 104 centrales nucleares, las 73 centrales nucleares centrales no han presentado una estimacion de costes especifica.

En los 31 caso en los que hay una estimación de costes especifica, esta es mayor que la generica... en ocasiones hasta el doble. Por lo que es de suponer que en los caos en los que no han realizado (o no han presentando) una estimacion especifica esta tambien sera mayor que la generica. Lo que dejaria a muchas centrales con unos fondos insuficientes para desmantelar sus centrales.

Por ejemplo: Salem Nuclear Generating Station, Unit 1 tiene unos fondos de 530M$. El coste generico de desmantelamiento es de 481M$. Por lo que en principio seria suficiente.... Esta planta no ha presentado una estimación de costes especifico, pero en las plantas que si lo han presentado, este varia entre 600M$ y 1100M$

Pero hay mas.... estos fondos, no es el dinero que tienen ahora. si no el dinero que esperan tener cuando finalicen la vida util de las plantas. Es posible que vuelvan a perder parte de los fondos en inversiones ruinosas o que no consiguan la rentabilidad que esperaban.
Ademas la experiencia nos dice, que los costes reales de desmatelamiento siempre son mayores que las estimaciones mas pesimistas.

Y por si fuera poco... los costes solo tienen en cuenta el desmantelamiento de la central, no el tratamiento de los residuos nucleares.

En resumen, los estadounidenses estan dejando un buen marron para sus nietos.(y los nietos de sus nietos)

sábado, febrero 04, 2012

Un juego muy muy muy peligroso. Imprescindible lectura.

Duro, pero impresionante análisis de Pedro Prieto (ppp) en www.crisisenergetica.org, la tensión en el Golfo Pérsico continúa y la resolución de embargo al petróleo iraní que se está preparando afecta directamente a España aunque sus efectos serán globales. Recomendable su lectura para conocer lo que se está cociendo.

Si uno coge las estadísticas públicas de la Agencia Internacional de la Energía o de la multinacional British Petroleum, descubre que:
Los EE. UU. consumen unos 19 millones de barriles diarios
Los EE. UU. importan 11,6 millones de barriles diarios (61% de su consumo)
Pero del golfo Pérsico apenas importan 1,7 millones de barriles diarios.
La dependencia de EE. UU. del petróleo que pasa por Ormuz es del 15% de sus importaciones, pero de apenas un 9% de su consumo total.
La UE 27 consume unos 15 millones de barriles diarios
Las importaciones de Europa son de 12 millones de barriles diarios.
De ellas unos 2,5 millones de barriles diarios vienen del golfo Pérsico
La dependencia de Europa del petróleo que pasa por Ormuz es del 20% de sus importaciones y de un 16% de su consumo total.
China consume unos 9 millones de barriles diarios.
Las importaciones de China son de 6 millones de barriles diarios
Las que provienen del golfo Pérsico son cerca de 3 millones de barriles diarios
La dependencia china del petróleo que pasa por Ormuz es de cerca del 50% de sus importaciones y del 33% de su consumo de petróleo total.
La India consume 3,3 millones de barriles diarios.
India importa 2,6 millones de barriles diarios, que pasan por el Estrecho de Ormuz.
La dependencia india del petróleo que pasa por Ormuz es del 60% de su consumo nacional.
Japón consume 4,5 millones de barriles diarios.
Japón importa 4,6 millones de barriles diarios.
De ellos, 3,6 millones de barriles pasan por el estrecho de Ormuz
La dependencia de Japón del petróleo que pasa por Ormuz es del 78% de su consumo nacional.
Con estos datos que cualquiera puede comprobar, vemos que si se cierra el Estrecho de Ormuz, durante un cierto tiempo, las consecuencias directas e inmediatas podrían ser las siguientes:
  1. Los EE. UU. se podrían colocar en situación de emergencia nacional y no sufrirían en exceso, porque dependen muy poco de ese petróleo (un 9%) a corto plazo (no a largo plazo, que es por lo que están allí en todos los países menos en Irán).
  1. Europa quedaría con más dificultades, en una situación compleja, porque depende un 16% del petróleo de Ormuz, con lo que sufriría, pero en situación de guerra, podría racionar y mal que tirar.
  1. China quedaría semihundida, porque se quedaría de golpe sin el 33% todo el consumo de su país, que es vital para el transporte (el 95% del transporte mundial es con petróleo). No parece que los chinos se lo pudieran permitir y ya han dicho claramente que si se ataca a Irán ellos se ponen del lado de Irán y entran en la 3ª Guerra mundial, como ehmos señalado en esta web hace algún tiempo. Ver  http://www.youtube.com/watch?v=FV3BjcWB8mw
  1. La India, un país que sobrepasa largamente los 1.000 millones de habitantes, se vería, de la noche a la mañana, reducida a su producción nacional, por debajo del millón de barriles diarios y sin poder abastecer a clientes vecinos, pero ese porcentaje hundiría al país en una hambruna y una parálisis prácticamente total en sus infraestructuras industriales. Quizá no tanto en sus todavía numerosas economías agrarias de subsistencia.
  1. Y Japón desaparecería del mapa, porque ya me contarán como puede vivir un país que depende en un 78% de un petróleo que dejaría de fluir hacia Japón de la noche a la mañana, siendo un país totalmente industrializado, hasta en sus pequeños aportes agrícolas nacionales.
Para los que crean que eso tiene alternativas, hay que decir que las reservas llamadas estratégicas de los países (las que están en grandes depósitos en los países de destino, alcanzan, en el mejor de los casos para el consumo de 90 ó 100 días.
Si los iraníes son agredidos y en respuesta consiguen bloquear el Estrecho durante seis meses o un año y/o consiguen hundir unos 50 ó 100 de los 500 superpetroleros que circulan por el mundo, a los que se puede apuntar con extrema facilidad, porque son como patos gigantes y mareados en un estanque y tienen muchos de ellos que pasar por allí.
Los iraníes disponen de decenas de miles de minas submarinas de muy difícil detección, además de decenas de miles de señuelos de mina, que harían el trabajo de los pocos dragaminas una pesadilla imposible solución.
Además de eso, a diferencia de Irak, los largos años de embargo y su entrenamiento de décadas en la autosostenibilidad, les han dotado de tecnologías propias de misiles tierra-mar, mar-mar, torpedos inteligentes, elementos de escape a radares, sistemas de albergue y móviles resistentes a los destrozos que pretenderían causarles los pulsos electromagnéticos nucleares que intentarían prevenir la respuesta a un ataque masivo estadounidense o israelí.
Por si fiera poco, disponen de lanchas ultrarrápidas, drones o aviones sin tripulación, cohetes, etc. etc.) y el Estrecho de Ormuz tiene dos canales de navegación de apenas 3 Km de ancho cada uno para las navegaciones de salida y entrada)
Es decir, una cosa es pensar que desde el punto de vista de la dependencia del petróleo los EE. UU. podrían estar muy interesados en atacar, sobre todo para hundir a China y a India y dejar muy sojuzgada a Europa (por no hablar de Japón, que desaparecería) y otra, que sus analistas no hayan sopesado que un ataque de estas características, es un suicidio planetario, por las gravísimas implicaciones indirectas sobre masas de población que exceden a la del pueblo iraní en dos órdenes de magnitud. De ahí la advertencia china de entrar en la Tercera Guerra Mundial, que los aborregados medios occidentales, al servicio de los intereses de EE. UU. incluso en Europa, han callado sibilinamente.
Uno piensa en Japón y no puede dejar de imaginar (no hace falta un gran simulador de “war games” con superordenadores ultrarrápidos), que Japón podría llegar al extremo de no poder siquiera mantener con vida las 50 centrales nucleares que todavía tienen carga y no han fundido sus núcleos, si se quedan sin el 78% de su consumo habitual de petróleo durante meses. No se olvide que Japón, tiene los tres vectores fundamentales para disponer de decenas de bombas atómicas en pocos meses, aunque sea signatario del TNP.
No es aceptable que haya gente que siga creyendo, con estos datos de geopolítica energética en la mano, la excusa imbécil de que se atacaría a Irán por su programa nuclear y ni siquiera porque quiere hacer una bomba atómica, cuando hay diez países que la tienen y unos 20 más que podrían tenerla en un breve plazo, si se lo proponen y cuando ni siquiera se amenazó hasta estos extremos al gobierno racista y genocida de Sudáfrica cuando construyó su bomba atómica, para la que seguramente hasta se dieron facilidades desde los que hoy acusan cínicamente a Irán de intentar hacer lo que ellos hicieron antes. Ello, por no hablar de la vergonzosa y humillante posición, frente al belicista y genocida Estado de Israel, que empezó él mismo por disponer de armas atómicas, también, en este caso sin lugar a dudas, con el beneplácito y apoyo de los que ahora se erigen en jueces y parte ejecutora de la sentencia, como si de una mala película de Silvester Stallone se tratase.
Ya está bien. Embargo no es bloqueo, para los que no afinan con estas diferencias y muy seguramente, el coste extra que pagarán países como España, por seguir de mamporreros las decisiones que toman en otras instancias de la UE y de EE. UU. a los iraníes les dejará fríos, porque los chinos y los indios y algún otro emergente, podrían hacerse rápidamente con el petróleo no comprado.
Así que todavía estamos a las 23.55 de un problema de alcance mundial, pero las maniobras provocadoras de EE. UU. metiendo arrogantemente sus portaviones en las zonas que Irán había pedido a la comunidad internacional quedasen libres esos días para las maniobras militares (algo legalmente establecido en la normativa internacional), no auguran nada bueno. Si del embargo se pasase al bloqueo, habría que ver qué pasa si los EE. UU. o alguno de sus perros de presa, deciden bloquear el paso de petroleros con crudo iraní hacia China o India. Habría que ver si Japón puede seguir también ese embargo. Habría que ver muchas cosas.
Vuelven a ser tiempos de sacar a los ciudadanos a la calle y no con 3 millones en España, sino con 40 millones, porque ahora, no solo es "no blood for oil"; ahora es no planet destruction for oil" y que se dejen de cuentos nucleares.

viernes, febrero 03, 2012

Paradoja de Jevons

Una mayor eficiencia sirve para mantener el BAU (Business as usual), eso si, con mayores restricciones a medida que avanza el tiempo. Es decir no se producen mejoras, sino que es requisito indispensable para mantener la condición inicial.




Paradoja de Jevons

Serge Latouche; "Las disminuciones del impacto y de contaminación unitarias se encuentran sistemáticamente anuladas por la multiplicación del número de unidades vendidas y consumidas".

jueves, febrero 02, 2012

Recaudación de impuestos.

En la sociedades decadentes solo una institucion funciona de manera eficiente "la recaudacion de impuestos".

El testimonio de Lactancio es elocuente, en su “Liber ad Donatum confessorem de mortibus persecutorum” señala:
 “medíanse los campos a ojo, se contaban las viñas y los árboles, se inscribían los animales de toda clase y se apuntaban los hombres por cabezas. Congregabase en la ciudad a la población urbana y rural, de modo que todas las plazas estaban repletas de familias amontonadas como rebaños; cada cual hallabase presente con sus hijos y con sus servidores, resonaban los golpes y los gritos de dolor, arrancabanse a los hijos declaraciones contra los padres, a los mas fieles servidores contra sus dueños, y a las esposas contra los maridos; y si aquello no era bastante, toturabaseles para obtener de ellos declaraciones contra si mismo, y una vez vencidos de dolor se inscribían bienes que no eran de su pertenencia. Ni la edad ni las enfermedades constituían una excusa valida; citabase a los enfermos como a los débiles, y se estimaba por aproximación la edad de cada uno; añadianse años a los niños pequeños y quitabanse a los viejos, de modo que todos ellos pudieran ser sometidos al impuesto”.


miércoles, febrero 01, 2012

EL COPON, UNA ALTERNATIVA LOCAL DE CUENCA

¿Para que necesitamos países o instituciones que consumen el 80% de la energía? sociedad asamblearia, alternativa al BAU (Business as usual).





Más información aquí:


lunes, enero 30, 2012

DECLIVE ENERGÉTICO Y CAMBIO CLIMÁTICO



El enlace que sigue a continuación les envía a un  resumen de  la  información que ha  ido  recopilando Joaquim Nogueras Raig en  los últimos  tiempos en relación a dos problemas capitales: el declive energético  y  el  cambio  climático.  Estos  fenómenos  preocupan  especialmente  por  dos razones:  1)  tenemos  una  creciente  certeza  de  que  supondrán  una  amenaza  grave  sobre nuestra  vida  y  la  de  nuestros  descendientes,  y  2)  a  pesar  de  esto,  se  trata  de  cuestiones infravaloradas o directamente desconocidas por la mayoría de conciudadanos.
Los  datos  expuestos  han  sido  extraídos  en  buena  medida  de  publicaciones electrónicas de nuestro país sobre energía  y clima, que a  la vez se basan en  trabajos de autores de relevancia internacional.
Un resumen fabuloso para documentarse y ponerse al día en energía y cambio climático antropogénico, muy recomendable:


miércoles, enero 25, 2012

La naturaleza aborrece los gradientes


"¿Por qué existe la vida? ¿Tiene ésta, desde una perspectiva científica, una función general?
Nuestra respuesta es que sí. Un gradiente de presión barométrica en la atmósfera - la diferencia entre masas de alta y baja presión - da pie a un tornado, un sistema cíclico complejo.  La función del tornado, su propósito, es eliminar el gradiente.
La vida tiene un propósito natural similar.  Sólo que, en vez de deshacer rápidamente un gradiente de presión y después desaparecer, la vida tiende a reducir, en el transcurso de miles de millones de años, el enorme gradiente estelar que existe entre el Sol caliente y el Espacio frío, ganando complejidad en el proceso.
La evolución de formas de vida complejas e inteligentes puede explicarse por la eficacia de la vida como sistema cíclico consagrado a la reducción de gradientes.
La función original y básica de la vida, como la de los otros sistemas complejos [...] es reducir un gradiente medioambiental."
La Termodinámica de la Vida
Física, cosmología, ecología y evolución
Eric D. Scheider y Dorion Sagan, 2005
Traducción de Ambrosio García Leal, 2008
Colección Metatemas
Tusquet Editores

martes, enero 10, 2012

"máquina de energía barata y sin combustible alguno"

Psicopatología del delirio crónico. "locura" o paranoia según Kraepelin.

Sesiones clínicas de psicopatología y fenomenología. Para residentes psiquiatría y psicología.

Tema V. Idea delirante, delirio y paranoia. 
(...) 
-Otras formas clínicas de paranoica: La megalomanía
En las distintas formas clínicas de la megalomanía pa ranoica están representadas las orientaciones principales de la ambición humana.
Un primer grupo lo forman los inventores delirantes.
-Los enfermos no se sienten satisfe chos con su dedicación habitual y se ocupan, además, en proyectos ampulosos y ambiciosos que se constituyen po co a poco en el contenido de sus vidas.
-Se imaginan así mismos convertidos en una celebridad mundial por un in vento espectacular, y se imaginan también inmensamente ricos. Sin conocimientos previos y con medios insuficien tes se ponen a desarrollar las ideas que van surgiendo.
-Realizan dibujos, construyen modelos, buscan patrocina dores y solicitan patentes. A veces se trata de proyectos para máquinas determinadas o utensilios: enlaces ferro­viarios, una suela de botas articulada, un regulador de presión eléctrico para la cerveza, un compresor de máquinas de hielo, una trampilla para calefacciones de aire, un arado para automóviles, un ataúd metálico.
-A veces esos inventos se basan en ideas absolutamente utilizables, pero a los enfermos les falta la capacidad para darles forma ya que desconocen las bases técnicas o empresariales ne cesarias. Con su desconocimiento típico del profano se ocupan de cuestiones que han sido resueltas satisfacto riamente por otros hace mucho tiempo.
-Padecen de un desconocimiento ingenuo, que los lleva normalmente a ocuparse de las cuestiones más difí ciles e insolubles, entre las cuales destacan: la aviación, el aprovechamiento solar y/la obtención de electricidad a partir de elementos naturales y sobre todo el perpetuum mobile, una "máquina de energía barata y sin combustible alguno".
-Con un afán incansable, a pesar de disuasiones y ridiculizaciones, se confeccionan constantemente nuevos planos, cada vez más quijotescos, con los que el enfermo cree acercarse más a la meta. Durante años se ocupa de la construcción de un modelo inadecuado, unas veces aña de un piñón y otras remplaza un peso o un puntal, de tal manera que se van creando los armatostes más extraños de madera, alambre, trozos de plomo, tubos de gas y vie jas piezas de latón, en cuya elaboración el enfermo sacri­fica cada hora libre y cada moneda ahorrada.
-La singularidad común de todos esos inventores es su fe inamovible en su buena estrella, en su gran y único ta lento y en su futuro exitoso.
Un enfermo explicaba que consigue elaborar sus inventos, confiando en que se prodiguen otros nuevos, por una predisposición innata.

Un enfermo muy poco dotado, se comparó con un gran inventor con el mismo apellido de su madre; visitaba con solemnidad su tumba y desarrolló la fuerte convicción de que le ha sido transmitida una herencia. Se sobrevalora de una manera desmedida la importancia y el valor económico de los pro pios inventos; en opinión de los enfermos, se trata siem pre como mínimo de millones.
-Guardan se cretos sobre sus investigaciones, temen que se les pueda robar su idea, su tesoro mental. Consideran concluida su empresa una vez que su idea ha sido expuesta o, como mucho, una vez entregados unos dibujos chapuceros; na da que se pueda parecer a planos elaborados detallada mente.
-Están siempre altamente satisfechos con sus mo delos y cierran los ojos descaradamente ante cualquier di ficultad y fallo; dicen confiadamente, a pesar de los fraca sos manifiestos, que falta solamente una mejora insignifi cante y que en poco tiempo alcanzarán su objetivo.
-Esa sobrevaloración se muestra también en otros ámbitos.
Los enfermos proyectan grandes bodas, molestan con sus proposiciones a damas desconocidas que no quieren saber nada de ellos, y se extrañan de no ser recibidos con los brazos abiertos.
Un enfermo decía: "A lo mejor un Rockefeller me hubiese contestado: ¡Bien, amigo mío, mis respetos¡. Aquí tienes a mi hija; soy tu colaborador".
-De mandan cantidades de dinero sin justificar, solicitan subvenciones al estado para sus pretensiones, esperan obte ner puestos destacados ya que se sienten capacitados pa ra las exigencias más elevadas.
-Las falsificaciones de re cuerdos pueden verse afectados por esa megalomanía; un enfermo contó que el ministro le aseguró que tenía presu puesto para la explotación de sus inventos. 
-A menudo, los enfermos adoptan en su comportamiento una cierta dignidad recatada; otro enfermo se dejó crecer una melena de artista.
Naturalmente, los resultados reales no se corresponden a tan grandes esperanzas.
-Los esfuerzos fracasan, sobre todo, en lo que se refiere al aprovechamiento de los su­puestos inventos beneficiosos, y fracasan también a la hora de venderlos y de obtener patentes.
-Quizás algún en fermo consiga colocar una pequeñez, pero no llegan los millones esperados. La culpa de ello la tiene, según su opinión, no solamente su falta de medios que le impide una realización de sus proyectos, sino la incomprensión de la gente que no sabe apreciar su importancia.
Pero, a menudo, son las maquinaciones hostiles las que le privan del fruto merecido de su trabajo.
-Se burlan de él, se le envían listas de precios de vinos para reírse de su pobreza, se trabaja en su contra, se impide su éxito, se le roban sus inventos y los explotan.
-Un enfer mo estaba seguro de que le habían sido robados y utiliza dos de inmediato unos dibujos infantiles para la cons trucción de un arado para automóvil, idea ésta que le ha venido de repente, al ver poco tiempo después en el pe riódico un anuncio de uno de ellos; desde entonces se autodenominó "el inventor robado".
Argumentaba que por ser pobre a causa de su destino, aparece ahora ante el mundo como sujeto de chanza, víctima de robo, e in cluso como un ser ridículo y despreciado. Sospechaba que una chica joven era cómplice de ese robo, pues ella había rechazado sus peticiones de matrimonio.
-Otro enfermo di rigió cartas amenazadoras a un funcionario al que hacía responsable de la denegación de una fuerte suma solicita da al Estado.
Por regla general, los enfermos llevan una vida gris y apesadumbrada, pero iluminada por una esperanza inven cible en un éxito final.
Siguen trabajando en sus proyec tos sin dejarse desanimar por los fracasos.
-No causan di ficultades, pues se ganan la vida al margen de estas acti vidades, a no ser que la lucha contra sus oponentes o el intento de conseguir mayores medios les lleven, ocasional mente, a iniciativas insólitas.

"Cascada" Escher. Un ejemplo delirante de un perpetuum mobile representado mediante juegos de perspectivas. 

viernes, diciembre 16, 2011

Longevidad y dieta hipocalórica. Comer menos para vivir más.

¿Cómo vivir más años?

Hace ya varios años que se viene estudiando la relación entre una dieta hipocalórica y la longevidad de los seres vivos. Entre tantas dietas que se ofrecen, y que con los años van mutando y hasta contradiciéndose, la dieta hipocalórica es practicamente la única de la que se tiene certeza que mejora la salud y prolonga la vida. Innumerables estudios de laboratorio con animales han comprobado que la longevidad de los animales, tanto en su edad máxima como en su promedio de años vida aumenta cuando se los somete a dietas de calorías restringidas.
Dios chino de la longevidad
Pero no se trata solamente de comer menos, se trata también de comer mejor, mucha fruta y hortalizas. Está demostrado además que mientras más estricta la dieta, y mientras antes se la adopte, más longevidad se obtiene. Claro que hay que tener una voluntad de hierro que solamente uno entre mil hombres tiene naturalmente, porque no se trata solamente de lograr una figura esbelta para vivir todavía más años, sino de convertirse derechamente en flaco, abiertamente huesudo, acostumbrarse a un hambre perpetua, tener frío incluso en ambientes tibios y tener los huesos frágiles. Mientras más flaco (pero con todos los nutrientes), mayor longevidad, ... y mejor salud y claridad mental.

¿Cuales son los beneficios para la salud de una alimentación baja en calorías?

Entre los beneficios para la salud que se logran con dietas hipocalóricas de por vida tenemos:se reducen al mínimo las probabilidades de sufrir ataques al corazón, cáncer o diabetes, se previenen enfermedades a los riñones, o enfermedades como el Parkinson y el mal de Alzheimer, se minimiza la incidencia del deterioro del sistema inmune que casi siempre aumenta con la edad, se disminuye el colesterol en la sangre, y se preservan intactas las capacidades mentales. Todo esto está archi probado con ratas de laboratorio, y otros roedores; también en arañas, lombrices y varios tipos de insectos, y con datos aún preliminares, también en primates. En humanos no está probado directamente, pero todas las estadísticas de gente longeva lo comprueban. ¿Alguien ha visto alguna vez un obeso de cien años? Los muy viejos son todos flacos y huesudos. Pero no se trata de ponerse a dieta a los setenta años, mientras antes se adopte la dieta hipocalórica durante la edad adulta, mejor.
La dieta para la longevidad debe contener entre un 30 y un 50% menos de calorías que una dieta normal; es decir, en lugar de ingerir 2100 Calorías diarias, hay que consumir 1500 como máximo, pero de alimentos ricos en vitaminas y minerales, de preferencia de origen vegetal. Y no debe ser una dieta sino una forma de vida, si se quiere ser longevo, el comer poco pero bien debe ser una costumbre. Y no lo olvidemos, también hay que acostumbrarse a pasar hambre y a pasar frío.

¿Por qué comer menos prolonga la vida?

Los científicos piensan que se trata de una reacción de los organismos frente a la escasez de alimentos, un logro evolutivo que aumenta las defensas del organismo (energiza el sistema inmune) a un grado mayor al normal para ayudar al animal a sobrevivir mientras llega el alimento; este proceso de alerta máxima del sistema inmune va acompañado por otro lado, de una bajada de nivel de la capacidad reproductiva. Los animales con hambre son menos fértiles que los animales normalmente alimentados. Esto quiere decir que el sistema inmune de cada organismo puede permanecer en estado de alerta por períodos muy largos, con tal que vitaminas y minerales sean provistos con suficiencia, y que se ingiera diariamente una dieta hipocalórica.
A esta hipótesis se agrega el hecho de que las dietas de calorías restringidas reducen los daños oxidativos a las células y los órganos del cuerpo. El daño oxidativo, en condiciones normales, aumenta con la edad. El cuerpo necesita oxígeno para convertir los alimentos en energía; el oxígeno ayuda a convertir las moléculas energéticas (como la glucosa), en combustible celular útil (ATP), liberando electrones en el proceso. Estos electrones se unen al oxígeno atrapando hidrógeno a su paso y dan agua como resultado. El problema de la combustión de alimentos y de moléculas energéticas es que a veces los electrones no son atrapados, quedando a la deriva en el interior del organismo, y uniéndose pronto a otras moléculas para formar compuestos altamente reactivos: se trata de los famosos radicales libres. Estos últimos no solamente dañan los tejidos internos, sino que al parecer también son capaces de alterar el código genético de las células. Las mitocondrias, que son las fábricas celulares de energía útil, son susceptibles a los ataques de los radicales libres, generando todavía más electrones descarriados.
 
Entonces, la dieta hipocalórica, al proporcionar menos alimento y por lo tanto, menos combustible para las mitocondrias, hace que el oxígeno disponible normalmente siempre se lleve los electrones liberados por la conversión de alimentos en energía, minimizando así la aparición de radicales libres. No sólo eso, la dieta hipocalórica pareciera aumentar también la regulación de la producción de encimas que neutralizan los radicales libres. Así, la longevidad se ve alargada por una alimentación con calorías restringidas, porque dicha dieta reduce el estrés oxidativo y el daño a las mitocondrias, y aumenta la capacidad de eliminación de radicales libres.
En edades avanzadas, los ratones de laboratorio sin restricciones calóricas ocupaban su actividad genética en reparar daños por oxidación, mientras que la actividad genética de los ratones con restricciones de calorías se ocupaba en procesos de biosíntesis de proteínas nuevas (este proceso es característico de organismos jóvenes o en crecimiento) y muy poco en procesos de reparación celular.

La discusión de los científicos entorno a la relación de la dieta hipocalórica con la longevidad

Como siempre, hay dos bandos, los pro y los contra. Los contra dicen que los ratones y otros roedores tienen la capacidad innata de reducir su temperatura corporal en tiempos de hambruna, esto reduce también su metabolismo y por eso hay menos procesos oxidativos. Como supuestamente los humanos no tenemos esa capacidad de bajar nuestra temperatura corporal sin sufrir graves consecuencias, dicen que la restricción fuerte de calorías no serviría a escala humana. Los pros dicen que los fenómenos observados en las dietas hipocalóricas no son tan sólo esa asociación entre menor alimentación, menor temperatura corporal, menor metabolismo, menos procesos oxidativos. Por ejemplo, dicen los científicos optimistas, la restricción de calorías hace aumentar la producción de algunas hormonas, como las glucocorticoides, que entre varios efectos (muchos todavía desconocidos) hacen aumentar los niveles de glucosa en la sangre (para mantener activo el orgamismo hasta la siguiente comida) y están involucradas en la lucha contra las inflamaciones. Por el momento sólo se conocen algunas hormonas que aumentan sus niveles durante las dietas hipocalóricas. Por eso los científicos están analizando si estos cambios hormonales sólo son un efecto lateral de la restricción de calorías o si son un factor clave en el aumento de la longevidad. Testean por ejemplo, añadiendo ciertas hormonas artificialmente en la dieta de sus ratones de laboratorio y analizando su relación con la longevidad.

Dietas hipocalóricas en humanos

Los datos que se tienen hasta el momento son muy exiguos. Generalmente las poblaciones con dietas hipocalóricas están también desnutridas, con deficiencias vitamínicas y minerales. La excepción es Okinawa, una isla japonesa famosa por la longevidad de sus habitantes. Ellos consumen tan sólo el 70% de las calorías de un japonés promedio, comen sobretodo pescado y vegetales, su población tiene muchas menos enfermedades, menos diabetes y menos tumores. Ante tantos factores posibles en el estudio de una población, los científicos se preguntan sobre la importancia de esas calorías de menos que consume la gente de Okinawa. Esta población japonesa tiene además una costumbre muy particular: no comer nunca hasta quedar satisfecho, sino siempre dejar el plato con un poco de hambre.
Encontrar voluntarios que quieran someterse por decenas de años a una dieta hipocalórica de hambre constante y un poco de frío corporal, hasta llegar a viejos, es una tarea posible solamente a nivel individual o de muy pequeños grupos (como el caso del Dr. Michael Cooper), pcro casi imposible para ensayos de cientos o miles de hombres. Por eso los científicos han optado por ensayar la dieta hipocalórica por largos años en primates. Son doscientos monos (monos rhesus y monos ardilla), la mitad de ellos sin restricciones de calorías y la otra sí, en un gran y largo experimento de al menos 35 años de duración llevado a cabo por el Instituto Nacional del Envejecimiento de los Estados Unidos (NIA). Varios de ellos, entre los del grupo de la dieta de la longevidad, ya presentan signos muy inusuales de buena salud.
 

Como siempre, buscando la pastilla milagrosa.

Los científicos, evidentemente, andan buscando la pastilla de la longevidad, aquella que nos haga longevos sin quitarnos el chocolate, y sobretodo, que no nos haga pasar por el hambre y el frío. Aunque los estudios son incipientes, han descubierto una molécula, la 2desoxi-D-Glucosa (una molécula de glucosa extirpada de dos átomos de oxígeno), que se pone en el lugar de la glucosa, pero que no puede ser metabolizada por las células, y que somete a los ratones de laboratorio a los mismos efectos generales que la restricción de calorías: reducción de la temperatura corporal, pérdida de peso y disminución del nivel de insulina, a pesar de que la ingesta de calorías no haya sido hipocalórica. Resta saber, todavía, si tiene alguna incidencia en la longevidad de los organismos.
Fuente: http://www.hipernova.cl


Más información en este vídeo que emitió la noche temática en la 2.

jueves, diciembre 15, 2011

domingo, diciembre 11, 2011

Real Madrid-F.C.Barcelona

Hay una sensible diferencia entre el Real Madrid y el F.C.Barcelona, el primero sigue una estrategia comercial, individual, el segundo un modelo sistémico, colectivo. El entrenador del Real Madrid, llamemosle X, cuando entrena al Real Madrid tiene una obligación, explotar el marketing del club. Si Cristiano Ronaldo rompe el juego del equipo y la armonía, es igual, es el jugador franquicia, debe jugar, se ha creado esa imagen mediática para tal fin. Digamos que la estrategia comercial se impone a las necesidades estrictamente futbolísticas y eso en partidos donde hay que sacar el máximo rendimiento este declina. Por otra parte hablamos de un entrenador halcón, y como tal se eleva por encima de la historia y modo de funcionar de un club centenario, sacar en un partido de copa de Europa, intrascendente, no a un jugador del Castilla con méritos sino a un suplente del mismo, y sospechosamente de la misma nacionalidad del entrenador X, invita a los buenos que los hay a emigrar en cuanto puedan, sin ningún ánimo ni posibilidad. Por un lado que interés tendrán  de seguir un juego colectivo si lo que se requiere es destacar individualmente y por otro se proyecta parcialidad  a nivel de club.
Todo esto llega a un punto de estado hipnótico, si sale un "Callejón" que dinámiza el juego, no lo interrumpe, juega al primer toque y encima tiene la capacidad de encontrar huecos y finalizar jugadas, con toda naturalidad asumimos que en su lugar debe jugar por norma el "CR7" de turno, el mediático, con la misma naturalidad que aceptamos que hay día y noche. Esto es el Real Madrid actual.
El F.C.Barcelona tiene ventaja en partidos como el clásico, prima el juego, caiga quie caiga, llore quien llore. En este caso también hay una estrategia, pero igual que la barra de Arquímedes cuanto más larga más fuerza. Prima un modelo colectivo por encima de las individualidades, jugador que no compatibiliza con el modelo, jugador que sobra, se llame como se llame, por eso es habitual que los canteranos sean más útiles, salvo contadas excepciones, pero incluso con el aprendizaje adquirido acierto-error cada vez son menos los errores en fichajes externos.
El Real Madrid se asemejaría a un ayuntamiento típico español, alcalde que entra, alcalde que empieza de nuevo, el trabajo acumulado no sirve, empezamos de cero y cometeremos los mismos errores, legislatura tras legislatura. Quizá el día que el Real Madrid imponga un modelo colectivo y adapte todo el sistema, jugadores, entrenadores, filiales, etc.., a ese modelo cambiarán las cosas, fundamentalmente por la acumulación de conocimiento. Con las mismas palabras lo podemos aplicar a un ayuntamiento, de esta forma nunca habría que quitar un carril-bici, o porque no se implementó, o porque había consenso en ponerlo. O quitar macetas de una plaza para luego tener rectificar, en este caso el jugador franquicia suele ser un recinto ferial de Moneo, poco útil y caro, pero mediático. Nunca creceremos sin poner el colectivo por delante de nuestros egos.

sábado, diciembre 10, 2011

Entropía, Economía y Decrecimiento


Excelente artículo encontrado en http://www.cartamediterranea.org, muy recomendable para aquellos que quieren empezar a comprender los mecanismos físicos que influyen en la economía:
Si algo tiene de bueno esta crisis, es que puede ser un magnífico laboratorio en el que se pongan en práctica comportamientos de consumo alternativos a un modelo económico de crecimiento continuo. Este modelo, fundamentado en un mecanismo simple de retroalimentación positiva crecimiento-consumo, unido al aumento sin freno de la población mundial, nos esta conduciendo a la depredación de los últimos recursos naturales y a una degradación masiva de la biosfera, todo ello sin solucionar la gran desigualdad en la distribución de la riqueza producida. Frente a la inviabilidad de tal modelo, aparece la polémica alternativa del Decrecimiento, corriente de pensamiento inspirada en la obra del economista Nicholas Georgescu-Roegen y que está comenzando a popularizarse en una confusión de términos tales como decrecimiento sostenible, anti-productivismo, simplicidad voluntaria, huella ecológica o bioeconomía.
 El meollo de la cuestión: la segunda ley de la termodinámica
 Muchas de las leyes de la física nos ayudan a construir modelos realistas en otras disciplinas. Es el caso de las leyes de la termodinámica que, como veremos, son fundamentales para la comprensión de la economía moderna.
 La termodinámica tuvo su origen en el estudio de los cambios de determinados parámetros físicos, como temperatura, presión y volumen, en sistemas en los que se transfiere energía como calor y como trabajo. Sus dos principales leyes son:
 - Primera Ley de la Termodinámica. Aunque su formulación real es mucho más compleja (al menos para mí) podemos identificar esta ley con el principio de la conservación de la energía, aquello de que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
 - Segunda Ley de la Termodinámica . Para entender mejor esta ley, que es la que más nos interesa, imaginemos que ponemos en contacto dos cuerpos, uno caliente y otro frío. El que está más caliente cederá calor, energía, al que está más frío, y pasado un tiempo ambos tendrán la misma temperatura, conservándose la energía total del conjunto (primer principio). Si fuera al contrario, es decir, si pasara energía del más frío al más caliente, resultando el que estaba frío aún más frío y el que estaba caliente aún más caliente, también se conservaría la energía, sin violarse la primera ley. Pero esto es imposible porque se viola la segunda ley de la termodinámica, que ya intuimos de qué va: el flujo espontáneo de calor siempre es unidireccional, desde los cuerpos de mayor temperatura hacia los de menor temperatura, hasta lograr un equilibrio térmico. Para invertir este flujo habría que aplicar energía al sistema.
 Esta ley supone la introducción de un concepto que preocupa sobremanera a los economistas, la entropía, que mide la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo. De forma simple, una formulación de esta ley podría decir que en un sistema aislado la variación de la entropía siempre aumenta. En nuestro anterior ejemplo, la entropía final del conjunto (los dos objetos habiendo alcanzado la misma temperatura) será mayor que la de los dos objetos por separado. Este aumento de la entropía equivale a un aumento de la energía que no es capaz de realizar un trabajo, o si se prefiere, a una disminución de la energía útil, aunque la energía total del sistema se conserva.
 La entropía también se asocia al “desorden” de los sistemas. Según esta segunda ley, los sistemas aislados tienden inexorablemente al máximo desorden. Por ejemplo, cuando quemamos carbón su energía se transformará en calor, humo y cenizas, la energía se dispersa, obteniéndose un sistema más desordenado, de mayor entropía. O si vertemos tinta en el agua, esta se dispersará mezclándose con ella. Y por mucho que esperemos no habrá un reordenamiento (disminución de la entropía) en el que se separe espontaneamente la tinta del agua. Por lo tanto, todo sistema cerrado tiende a un estado de máximo desorden o entropía o, lo que es lo mismo, a una disminución de energía útil.
 Si introducimos energía en el sistema, es decir, si deja de ser cerrado, podemos revertir el proceso entrópico. Por ejemplo, lo hacemos cuando encendemos la calefacción de nuestra casa en invierno para no quedarnos helados: si no lo hacemos, la temperatura de nuestro cuerpo, a causa del obstinado aumento de entropía, se igualará con la de la habitación que está más fría. Pero esto lo haremos a costa de aumentar la entropía en otro lugar. En este caso en una caldera que está quemando gas con el siguiente resultado: calentar agua para nuestra calefacción y producir un residuo en forma de CO2. Por lo tanto, cualquier cosa que se haga por disminuir la entropía en una parte de un sistema será a costa de aumentarla en otra. La energía invertida, para desesperación de los economistas, será en gran medida irrecuperable, a pesar de estar dispersa en algún parte.
Si nos guiáramos solamente por el primer principio de la termodinámica, que declara que la energía no se crea ni se destruye, podríamos pensar que el uso de la energía no reducirá la cantidad de energía que queda disponible para ser usada de nuevo. Pero ahora sabemos que, según la segunda ley de la termodinámica, siempre que se usa energía, la cantidad de energía útil que queda en el sistema disminuye.
 No hay forma de invertir este proceso. Quemar un trozo de carbón cambia un recurso natural de baja entropía por un residuo de alta entropía que es mucho menos capaz de realizar un trabajo. Al hacerlo, hemos aumentado la entropía de nuestro sistema, el planeta tierra. Hemos disminuido su energía útil, capaz de producir trabajo. Y ahora una mala noticia: el proceso económico (la producción seguida de consumo) es altamente entrópico.
 Antecedentes: de la revolución industrial a la pesadilla maltusiana
 
 A finales del siglo XVIII aparecieron las primeras maquinas de vapor, que iniciarían la revolución mecánica (proceso de invención mecánica y de descubrimiento), la cual caminaría paralelamente a la revolución industrial (que sustituye el trabajo manual por la división del trabajo y la fabricación en serie). Europa experimenta a partir de entonces las mayores transformaciones socioeconómicas y tecnológicas desde el Neolítico.
 Inicialmente, la máquina de vapor se aplicó a la industria textil y más tarde al transporte con la aparición de la locomotora. A mediados del XIX se extendía ya por Europa una considerable red ferroviaria. Las distancias se redujeron a la décima parte de lo que habían sido y se posibilitaron obras administrativas diez veces más extensas. También se empiezan a generalizar los barcos de vapor y con ellos las travesías transatlánticas. Después vino el telégrafo y a mediados de siglo se tendía el primer cable submarino entre Francia e Inglaterra. En poco tiempo la inmediatez de las noticias se hizo realidad. Con el desarrollo de la industria siderometalúrgica el hombre adquirió la capacidad de trabajar enormes masas de acero y hierro en las fundiciones. El dominio sobre la materia cambiaría nuestro destino para siempre.
 Todo esto sólo fue posible gracias a un cambio cualitativo y cuantitativo sin precedentes en el uso de la energía.
 En el mundo antiguo la energía era básicamente humana, con una leve contribución de la tracción animal. Pero con la llegada de la revolución mecánica tuvo lugar un profundo cambio en el carácter de trabajo. Los seres humanos ya no eran necesarios como una simple fuente de energía. El trabajo mecánico empezaría a ser asumido por las máquinas, muchísimo mas rápidas. La civilización moderna que hoy conocemos se comenzó a edificar sobre la energía mecánica barata.
 Esta energía que movía las máquinas fue inicialmente la biomasa. Cuando esta se agotó en las fundiciones de Inglaterra, se pasó al carbón mineral. A su vez se iba desarrollando el electromagnetismo y su aplicación al desarrollo de la luz, la tracción y la transmisión eléctricas. En una fase posterior vino el motor de explosión, y con él, el empleo a gran escala del petróleo y sus refinados como combustible, posibilitando la aparición de la automoción y la aviación, que volvieron a acortar aún mas las distancias en el planeta.
 Había nacido la sociedad del hidrocarburo. Comienza la explotación a gran escala de millones de toneladas de combustibles fósiles originados por microorganismos fosilizados que habían condensado la energía del sol durante cientos de miles de años. La humanidad comenzó a vivir de un recurso que le permitió independizarse del flujo diario de energía solar. La consecuencia fue un desarrollo industrial masivo y una explosión demográfica exponencial en un cortísimo período de nuestra historia. Se impusieron con urgencia nuevos ajustes y adaptaciones de todos los sistemas sociales, políticos y económicos a esta nueva realidad.
 Simplificando mucho, el panorama sociopolítico y económico evolucionó como sigue. La revolución industrial supuso un enorme aumento de la producción de bienes. El rendimiento en la producción mediante la utilización de máquinas en los procesos industriales aportó una abundante oferta de productos a bajo precio y el crecimiento del consumo de los mismos. El aumento enorme de la oferta debía ser absorbido por la demanda interna y mediante el aumento de la exportación para evitar situaciones de crisis económica. Paralelamente crecía la necesidad de materias primas y energía para seguir aumentando la oferta. La expansión colonial fue la consecuencia lógica de este nuevo modelo económico. Se inició un proceso de reparto del mundo para satisfacer las necesidades de materias primas y de los nuevos mercados que requería el capitalismo incipiente. Nace la época de las grandes potencias y el imperialismo y comienza el sistema de retroalimentación positiva producción-consumo-crecimiento que caracteriza la economía actual. La defensa de las colonias en un mundo casi totalmente repartido exigía la creación de poderosos ejércitos. Esta escalada en el aumento de poder y las enemistades ancestrales entre naciones europeas desembocaron en la primera guerra mundial y continuaron con la segunda y la guerra fría. La caída del bloque soviético y las innovaciones en las telecomunicaciones, con la aparición de Internet a la cabeza que posibilita la inmediatez de las transacciones financieras, culmina la expansión global del capitalismo. Este hecho, unido a la desaparición de toda forma de intervencionismo económico, nos han llevado al modelo de globalización neoliberal actual, cuya base es un sistema económico de crecimiento continuo que actualmente diezma los últimos recursos naturales y energéticos del planeta, mientras la pesadilla maltusiana de una demografía desbocada sigue su curso.
El modelo de crecimiento continuo o la cuadratura del círculo entrópico
 
Tradicionalmente un modelo económico sería un sistema cíclico que podría parecerse de forma simplificada al de esta figura: 
 
Pero esta imagen ignora totalmente los aspectos físicos de la actividad económica. El ciclo no está impulsado por una fuente de energía externa. Hoy en día los economistas asumen un modelo económico que incorpora una descripción física de la economía, incorporando al medio ambiente como generador del flujo económico. 
 
Pero reflexionemos sobre esta figura. 
Como hemos visto en la primera parte, la actividad económica no escapa a las leyes de la física: el estado de organización de la economía sólo se incrementa (es decir, sólo mantiene baja su entropía) en tanto en cuanto disminuye el del sistema en su conjunto (que avanza hacia una mayor entropía). En palabras de Georgescu-Roegen “en términos de entropía, el coste de cualquier empresa económica o biológica es siempre mayor que el producto que obtiene, de forma que las actividades necesarias para llevarla a cabo reflejan necesariamente este déficit termodinámico”. O dicho de otro modo, hay que incorporar energía al proceso económico para producir bienes de baja entropía, a costa de aumentar la entropía del medio ambiente (residuos, calor). Según una visión global de la segunda ley de la termodinámica, es fácil deducir que todos los sistemas complejos altamente ordenados, se desarrollan y crecen (incrementan su orden interno), necesariamente a expensas de incrementar el desorden de niveles superiores en la jerarquía del conjunto de sistemas.
 La economía humana es un sistema altamente ordenado, complejo y dinámico. Es un subsistema abierto contenido por la biosfera. Así pues, el funcionamiento de la economía depende de la materia-energía de baja entropía de la biosfera y de su capacidad de asimilación y transformación de los residuos. O lo que es lo mismo, el crecimiento continuo del proceso productivo sólo es posible a base de incrementar el desorden (entropía) en la biosfera.
 Respecto a la materia, la biosfera es un sistema cerrado. Pero en términos de energía el sistema es abierto: el flujo de radiación solar que llega es continuo y crucial. La radiación solar es energía de baja entropía que queda disponible en la biosfera a través del mayor y más eficiente sistema de transformación de energía en materia: la fotosíntesis, sin la cual, no existiríamos. Como dijimos, el problema entrópico es irresoluble para un sistema cerrado, pero afortunadamente vemos que el planeta no es un sistema cerrado gracias al astro rey que todas las culturas adoran, y ya sabemos por qué.
 Los combustibles fósiles o la biomasa, la energía eólica o la hidraúlica, además evidentemente de la energía solar directa, son recursos energéticos que en última instancia provienen del sol. Efectivamente, los combustibles fósiles son energía solar concentrada por organismos vivos durante miles de años. Y todo el sistema bioclimático del planeta es activado gracias a la energía solar. Las únicas fuentes de origen estrictamente no solar son la energía nuclear (que recordemos es una fuente no renovable) y la geotérmica. Así pues, la energía solar es la única razón por la cual existe todo sistema organizado de baja entropía en la biosfera, como los seres vivos o nuestro sistema económico.
 Nicholas Gerogescu-Roegen, al cual debemos el análisis que incorporó el concepto de entropía a los procesos económicos, propuso un modelo que comienza con el reconocimiento de que la naturaleza contribuye con un flujo de recursos naturales de baja entropía. Según este, las materias primas son transformadas por un caudal de capital y trabajo que no viene físicamente incorporado al producto. El capital y trabajo constituye la causa eficiente de la riqueza, y los recursos naturales la causa material. Los caudales de trabajo y capital se gastan y reemplazan en largos períodos de tiempo, sin embargo los flujos de los recursos se consumen (transforman) en productos en cortos períodos de tiempo. Existe una posibilidad de sustitución significativa entre estos dos caudales, trabajo y capital, o entre los flujos de recursos, por ejemplo, aluminio por cobre o carbón por gas natural, pero hay muy poca sustitución entre caudales y flujos. Los caudales y los flujos, las causas eficientes y las materiales, son complementos, no sustitutos, en el proceso de producción. Dicho de otro modo: se puede construir la misma casa con menos carpinteros, menos dinero y más sierras mecánicas, pero ni la cantidad de carpinteros ni la de las sierras mecánicas disminuirán en mucho la cantidad de madera ni la de clavos. Por supuesto, se pueden usar ladrillos en vez de madera, pero esto sería la sustitución de un flujo de recursos por otro, en vez de la sustitución de un caudal por un flujo.
 Como hemos visto, tenemos dos fuentes básicas de baja entropía: la solar y la terrestre (que indirectamente proviene en su mayoría del sol). La energía solar tiene unas reservas prácticamente ilimitadas pero es de naturaleza difusa e intermitente. La fuente terrestre (los combustibles fósiles, los minerales, las materias primas) está estrictamente limitada en la dimensión de sus reservas, pero se puede usar al ritmo que nos convenga y con márgenes muy amplios. La industrialización representa una mudanza de una dependencia básica de la fuente solar abundante (en forma de alimentos que nos proporciona la biosfera y que el esfuerzo del músculo humano o animal transforma en trabajo mecánico), hacia una mayor dependencia de la limitada fuente de recursos terrestres, para aprovechar el ritmo variable de explotación que podemos tener con estos. Basado solamente en esta consideración, Georgescu-Roegen pudo predecir, ya en los años 60, cuando la mayoría de los economistas hablaban de alimentar al mundo con petróleo, que terminaría sucediendo una sustitución justamente opuesta: que terminaríamos moviendo nuestros coches con alcohol de las cosechas de alimentos que capturan la luz solar.
Ahora podemos ver de forma clara como la actividad económica es entrópica. Los recursos naturales (la materia-energía de baja entropía) se agrupan, se procesan y se convierten en bienes y servicios. En cada paso de este proceso, se producen residuos y se consume energía. La cantidad de materia prima es igual a la cantidad de residuos más los productos que posteriormente se convierten también en residuos, pero las dos cantidades son cualitativamente diferentes. La diferencia se mide en términos de entropía. La producción económica es totalmente dependiente de la disponibilidad de insumos de baja entropía y tiene como resultado una disminución de energía disponible. No es suficiente con la primera ley de la termodinámica (conservación de la energía) por mucho que se empeñen muchos economistas para cerrar un ciclo materia/energía – producción – consumo – residuos/reciclaje, ya que en cada vuelta del ciclo hemos perdido energía útil.
 La tecnología ha permitido a la economía humana dejar en suspenso, temporalmente, su dependencia de los insumos de origen solar de baja entropía y de bajo ritmo de explotación mediante la explotación masiva de los combustibles fósiles y otros recursos no renovables. Pero la tecnología no puede abolir la segunda ley de la termodinámica.
 Conscientes del problema y con la consolidación del concepto de desarrollo sostenible, los economistas han incorporado actualmente en el modelo el criterio del “ahorro termodinámico”: la idea de reducir el consumo de potencial termodinámico en el ciclo de producción. En este sentido, podemos considerar tres políticas:
  •  mejorar el reciclaje,
  • ampliar la vida útil de los bienes,
  • y mejorar la eficiencia termodinámica del proceso productivo.
Dada la tecnología actual, el reciclado es el que proporciona los menores ahorros. No podemos obviar que los residuos no pueden convertirse en recursos a menos que apliquemos una fuente externa de energía. Si bien el reciclaje es deseable en términos ambientales, entrópicamente no soluciona gran cosa. La ampliación de la vida útil del producto tendría un impacto importante en la disminución del problema de la entropía, pero exigiría sin embargo un cambio en las técnicas de fabricación y los hábitos del consumo. Algo que, como podemos comprobar a diario, no le gusta nada a un sistema económico de crecimiento continuo: los productos son cada vez menos duraderos, y la cultura del usar y tirar y de la renovación permanente se estimula desde una poderosísima maquinaria publicitaria al servicio del consumo creciente, base y fundamento de este modelo.
 Respecto al último punto, aumentar la eficiencia del proceso productivo, puede suponer un ahorro muy importante para un nivel de producción dado. Pero todo ahorro, en un sistema esquizofrénico de crecimiento y expansión, conlleva frecuentemente un incremento en la producción. Esto es lo que se llama la paradoja de Jevons: aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo, lo que provoca un incremento del consumo global. Es decir, a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, lo más probable es que aumente el consumo de dicho recurso. Por ejemplo, si compráramos un coche que consumiera la mitad de gasolina, probablemente utilizaríamos más el coche que antes.
 No digo que todo esto no sean soluciones al problema termodinámico, al contrario, son políticas muy necesarias. Sin embargo lo que cuestiono es el sistema en el que se implementan estas políticas: el del crecimiento continuo. Es esta forma de entender el mundo la que las hace prácticamente ineficaces, cuando no incompatibles. He aquí el gran dilema, la incompatibilidad física entre el crecimiento continuo y el ahorro termodinámico. Y cualquier intento de conciliar ambos conceptos es pura demagogia, de ahí la gran crítica, como veremos, al concepto de desarrollo sostenible.
 A veces, desde sectores bien intencionados del movimiento ecologista, se apuesta por la energía solar como solución milagro para alimentar eternamente el ciclo económico. Es cierto que esta energía es la que capacita a la biosfera para convertir residuos de alta entropía en recursos de baja entropía, superando así las restricciones de la segunda ley. En este sentido, es crucial una política de residuos biodegradables ampliamente extendida. Y, por supuesto, contamos con su captación directa mediante tecnología solar. Sin embargo, la transición a infraestructuras recolectoras de energía solar requiere también mucha energía (que hoy por hoy proviene de fuentes no renovables en su inmensa mayoría). Y por otro lado, la magnitud del consumo energético de la sociedad moderna superaría con mucho la capacidad de generación de un hipotético sistema de producción de energía solar masivo. Lo que no quiere decir en absoluto que no sea fundamental la inversión en este sector como parte importante de una solución futura, especialmente en un escenario de modelo económico decreciente. Pero no seamos ingenuos, hoy por hoy, la energía solar no nos va a resolver la papeleta ni en nuestros sueños más optimistas.
Por último, hay que mencionar el factor demográfico. De hecho es el factor limitante. Antes de la revolución industrial, la cantidad de población que había sobre la tierra podría haber estado abastecida indefinidamente con los recursos naturales del planeta, quizás incluso a un nivel económico y de consumo postindustrial, porque la tasa de renovación de los recursos era más que suficiente.
 Sin embargo, a la revolución industrial ha seguido la pesadilla de un crecimiento demográfico desbocado, a la par que un aumento en el consumo de recursos per cápita imparable alentado por la espiral del crecimiento continuo. Antes de la revolución industrial, digamos en 1800, la población mundial no llegaba a los mil millones de habitantes. En 1960, se había triplicado, pasando a los tres mil millones. Hoy en día, nos acercamos a los siete mil millones, previstos para 2012. En lo que yo llevo de vida (¡y todavía soy joven!) la población ha aumentado en… ¡¡¡3.200 millones!!!
 
A falta del descubrimiento de una fuente de energía continua, la opción del decrecimiento se perfila como la única alternativa lógica a la entropía económica. Este puede llegar de forma brutal, trágica y desequilibrada en forma de crisis, desempleo masivo, carestía de productos esenciales o guerras por recursos. O bien podemos enfrentar la situación de forma racional, justa y solidaria implementando un modelo decreciente en la planificación económica. 
Decrecimiento, hacia un nuevo paradigma económico. Ante todo, el Decrecimiento no es una simple inversión del proceso económico. Una disminución del consumo y de la producción sin una adaptación del modelo tendría probablemente consecuencias catastróficas en nuestra sociedad. Se trata de implementar de forma gradual, controlada y asimétrica una disminución de la producción económica.
Cuando digo asimétrica quiero decir que no todos los sectores ni todos los países deben disminuir su producción. Es evidente que no se le puede proponer a los países en vías de desarrollo, que aspiran legítimamente a mejorar su condiciones de vida como lo han hecho los países enriquecidos, que no sólo no deben aumentar su crecimiento económico sino que además tienen que decrecer. A nadie se le ocurriría semejante disparate. El decrecimiento se dirige a los países más industrializados, que además se han enriquecido, y lo siguen haciendo, en gran parte, a expensas de los recursos naturales de los países empobrecidos. Se trata de buscar una convergencia donde encontrarnos para avanzar juntos hacia un nuevo paradigma económico coherente con la capacidad de regeneración de la biosfera.
Fotocomposición de fotografías nocturnas de satélite. ¿Dónde se está consumiendo mayoritariamente la energía?
El objetivo principal sería sobre todo acabar con la idea del crecimiento por el crecimiento, de asociar el bienestar y la calidad de vida con el incremento del consumo. No se trata sencillamente de consumir menos, sino de forma diferente y en equilibrio con la naturaleza.
Parece obvio, aunque todavía haya gente que le cueste asumirlo, que un sistema económico de crecimiento ilimitado en un planeta de recursos limitados es inviable. En este sentido es útil el concepto de huella ecológica, un indicador que corresponde al área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para sustentar a una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida. Esta herramienta, evalúa el impacto sobre el planeta de un determinado modo de vida comparado con su capacidad de regeneración.
Desde un punto de vista global se ha estimado en 1,8 hectáreas la biocapacidad del planeta por cada habitante, o lo que es lo mismo, si tuviéramos que repartir el terreno productivo de la tierra en partes iguales nos corresponderían 1,8 hectáreas por habitante para satisfacer todas nuestras necesidades durante un año. Con los datos de 2005, el consumo medio por habitante y año es de 2,7 hectáreas, por lo que, a nivel global, estamos consumiendo mucho más recursos y generando más residuos de los que el planeta puede generar y admitir.
 Con los datos del 2005, por grupos de países la huella ecológica se distribuye como sigue:
  •  6.4 para países de ingresos altos
  • 1.9 para países de ingresos medios
  • 0.8 para países de ingresos bajos
En los extremos tenemos a EEUU, cuyos habitantes consumen 9.6 hectáreas para mantener su modo de vida, y a la india, con 0.8 hectáreas. Como vemos, el consumo de los recursos y la producción de residuos no se reparte de forma equitativa. Además, los países de mayores ingresos consumen en parte los recursos de los países de menores ingresos. Es por esta razón puramente ética que el decrecimiento ha de ser asimétrico y se refiere a los países ricos.
 Esta asimetría también se puede aplicar a los diferentes sectores de la producción. Hay sectores que son grandes consumidores de recursos y que generan muchos residuos: automoción, infraestructuras de comunicación y transporte, determinadas industrias, construcción, etc. en contraposición a otros sectores mucho menos “agresivos” como la educación, la cultura, el ocio, etc. generadores de bienestar y que la económia no contabiliza de la misma manera en sus indicadores.
 Se podría identificar esta búsqueda de convergencia hacia un nivel de sostenibilidad con el concepto de desarrollo sostenible (tan de moda actualmente entre políticos y economistas y tan denostado hace tan sólo 15 años, ¡quién les ha visto y quién les ve!). Para los ideólogos del decrecimiento, como Serge Latouche, este término es un oximorón: es decir, un nuevo concepto creado a partir de dos conceptos opuestos. En efecto, si asociamos desarrollo con crecimiento, que como hemos visto es insostenible, el término desarrollo sostenible encierra una contradicción en sí mismo. Por esta razón, los decrecentistas hablan también de decrecimiento sostenible.
 La puesta en práctica de esta reducción en el consumo, requiere una reasociación conceptos y un cambio en la escala de valores. Calidad de vida no significa aumento de consumo material, sino que se asocia a la satisfacción de las necesidades humanas básicas: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, identidad, libertad, ocio, participación y creación. Poder adquisitivo y nivel de vida se contraponen al concepto de simplicidad voluntaria. La sostenibilidad no es sólo cuestión de ecoeficiencia sino de suficiencia humana y sobriedad. Seguramente habrá un impacto en el empleo y serán necesarias duras reconversiones, además de buscar nuevas fórmulas del reparto del trabajo y aprender a vivir mejor con menos.
Serge Latouche propone como los pilares del decrecimiento o el modelo de las “8 R” los siguientes conceptos: 
  • Reevaluar: sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas.
  • Reconceptualizar: a una nueva visión del estilo de vida, calidad de vida, suficiencia y simplicidad voluntaria.
  • Reestructurar: adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función de la nueva escala de valores, como por ejemplo, combinar ecoeficiencia y simplicidad voluntaria.
  • Relocalizar: llamamiento a la autosuficiencia local para satisfacer las necesidades prioritarias disminuyendo el consumo en transporte.
  • Redistribuir: el reparto de la riqueza, sobre todo en las relaciones entre el norte y el sur.
  • Reducir: con respecto al cambio del estilo de vida consumista al estilo de vida sencilla.
  • Reutilizar y reciclar: alargar el tiempo de vida de los productos para evitar el consumo y el despilfarro (recordemos el gran impacto que esto tiene sobre el ahorro termodinámico).
El decrecimiento no es una meta en sí mismo, sino un camino a seguir consistente en reducir los ritmos de consumo energético y material hasta un nivel acorde con la capacidad de regeneración del planeta, para posteriormente continuar con una etapa acrecentista que permita cubrir las necesidades básicas. En términos termodinámicos, esto equivale a disminuir el aumento de entropía del sistema para llegar a una situación de equilibrio termodinámico con la capacidad de regeneración de recursos de baja entropía por parte de la biosfera. Nadie dice que esto sea sencillo… ni siquiera posible. Pero es imperativo intentarlo. Y es necesaria la implicación de todos los actores de la sociedad para construir un nuevo paradigma económico necesitado de nuevos y sólidos cimientos políticos, técnicos y filosóficos.
 Hemos llegado a una situación de sobreconsumo y despilfarro que ni siquiera aporta lo único que al fin y al cabo importa, pasar por este mundo siendo lo más felices posible. Muy al contrario, asistimos a un aumento de las situaciones de insatisfacción, ansiedad, depresión y estrés en las sociedades más ricas. Y todo ello a costa de un mayor empobrecimiento de gran parte de la humanidad.
 Tarde o temprano es inevitable una situación de decrecimiento. El planeta se nos ha quedado pequeño, como nunca antes había ocurrido en la historia. Podemos elegir entre ser nosotros los gestores de esta nueva situación o dejar que sea la regulación ciega y salvaje del mercado y el colapso medioambiental el que condene a una buena parte de la población. Y en este sentido hay que señalar que somos cada uno de nosotros, como individuos hacia los que se dirige toda acción de producción y donde termina toda acción de consumo, los que con nuestra forma de estar en el mundo podemos iniciar el cambio. El activismo más revolucionario empieza por nosotros mismos, por cambiar nuestra forma de vida por una simplicidad voluntaria que rechace todo consumo innecesario para nuestro verdadero bienestar. Somos nosotros el verdadero motor de la maquinaria económica y en nuestra mano está el desacelerar para provocar el cambio. No podemos esperar de los políticos la iniciativa, ya que actúan con plazos electorales y financiados en gran medida por los agentes económicos, pero sí su conversión inevitable si el cambio se generaliza.
 La verdad es que me podría haber ahorrado todo este rollo diciendo simplemente que la fiesta toca a su fin, que ya no queda champán y se están acabando los canapés, que prácticamente ya sólo hay cacahuetes y cerveza calentorra en vaso de plástico, que el DJ no deja de repetir música machacona y las mismas frases vacías animando a un baile de autómatas borrachos, algunos de los cuales se van al baño a vomitar mientras los organizadores hacen caja y, lo más triste de todo, que nos vamos a quedar sin echar un polvo… que era a lo que realmente habíamos venido. Por no hablar de la resaca.
 Sin embargo, prefiero terminar este artículo con los últimos párrafos de la conocida carta que el jefe indio Seattle de la tribu Dewamish envió en 1855 al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de sus tierras, actual Estado de Washington:
 “… Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo.
 Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.”
 “… Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes.
 ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció.
 ¿Dónde está el águila? Desapareció.
 Así termina la vida y comienza la supervivencia…”
 Fuente: Blog No sin mi bici
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